lunes, marzo 14, 2005

Trópico de Cancer

Tanto tiempo tentando a la muerte, obstinado y valiente
sinfonia insconciente y demasiado humano, no hay razón
para quedarme en tu cama hasta las diez de la mañana
salir en pijama cual gendarme a la sazón, no es un suicidio
de celular el que lo estrelle contra el suelo, pero así es

No lo veo antes de que suceda, no quiero verlo, no me interesa
que suceda cuando tenga que suceder, ni antes ni después
¿preocuparse de cosas que están por venir?
¿redimir pecados que aún no cometí?
¿comprender gemidos que sacaré de tus entrañas?
No hay prisa; disfruta de la sed y del hartazgo.

Vivia en la calle Ecuador
entre el hacedor de espejos y el escaparate lleno de fruta fresca
ahora vivo en el Trópico de Cancer

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