jueves, octubre 20, 2005

Madre Nuestra

Esta tarde, a las 7, fué el funeral de mi abuela, la madre de mi madre, la mujer más buena del mundo. Esta es la poesía que leí después de un patético ritual católico:

Madre nuestra que estás donde mis huesos
protegida por todas las cautelas
quiérete desde amores que se nutren
en las nostalgias de mi invernadero

madre nuestra que estás donde mis sueños
y en mis sueños me sigues enseñando
todo lo que aprendí en la duermevela
de tus pechos de mundo y de su gracia

madre nuestra que estás donde estuviste
nadie te va a pedir explicaciones
fuiste y serás la única en llevarnos
en el dolor emblema de tu vientre

Gracias por prestármela, Mario
gracias por haber existido, abuela

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