Escucho a José Gonzalez en la habitación de Keko, después de comer un enorme plato de macarrones con huevo, atun, tomate y aceite de oliva virgen mientras contemplaba el segundo corte de Supermodelo 2007 bajo una nebulosa. Salva se ha marchado a trabajar y yo espero la llegada de los ratas. El viento echa fuera y trae dentro la enorme cortina azul, como mi indecisión, que va y viene con llamadas de entrañables desconocidos. Ayer, con mis dos maletas llenas de prisa, recorría el tramo que separa Opera de La latina y me preguntaba si este es mi sitio. Claro que si. Lo es. Y la reiteración de una pregunta sin respuesta dará como resultado una patología, o lo que es casi lo mismo, una forma de vida: ¿No puedo vivir las dos vidas que me ofrecen, que me ofrezco? ¿por qué tengo que conformarme sólo con una?
Miro a la hawaiana que hay encima de la mesa. Su cuerpo de goma se balancea al ritmo del movimiento nervioso de mis rodillas. Su entrepierna esta hecha de muelles de metal y mira al infinito, resignada a su suerte. Por un momento me dió la impresión de que era ella quien tocaba esas cuerdas tan melancólicas. No. Es José. El volumen 2 de Lupus -de Frederik Peeters- me espera. Todavia hay unas cuantas horas para encontrar una solución.
1 comentario:
no es cuestion de conformarte. es cuestion de elgir y dar todo.
besos atlanticos desde el barrio de la luz.
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