Ojales que creo
botones que se caen
sin mi permiso
tácitamente van destruyendo
modales arduamente adquiridos:
cerrar la boca al amar
poner la mano entre sus piernas cuando estornudas
dejar pasar primero al placer
luego al dolor, claro
no gritar cuando piensas
dejarte llevar por una espiral de sensaciones
que desemboca en el centro de tu estómago
La camisa se abrocha
se desabrocha
se quema
se rasga
se rompe
se deja olvidada en la silla de un salón cualquiera
y luego
los ojales se suceden en una pared blanca
de domingo tarde y noche
que es lo mismo
porque el domingo no tiene mañana
solo es noche
1 comentario:
Los domingos son un engaño... Será el resto de la semana una maentira
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