Tranquilamente tomaba el sol y esperaba. No sabía el qué ni tampoco le preocupaba demasiado, esperaba y eso era suficiente. Y no es que anhelará un cambio, insatisfecho de una situación que podría ser incomoda vista desde fuera. Se llenaba de espinas, pero le daba igual, ese era su sitio ahora y allí debía estar. Esperar se convertía en un verbo activo y de pleno sentido en esa tarde soleada. Después de un rato ya casi ni sentía la sensación punzante, protagonista adecuado de una canción de los Smiths. A todo se acostumbra uno, pensaba, no sin razón, no sin razones para querer marcharse. Este es mi sitio, volvio a pensar. Y ahí se quedó hasta bien entrada la tarde.
Este blog no pretende informar ni ser un objeto/ estás entrando dentro de mis recuerdos/ Mira lo que quieras pero no cojas nada si no es tuyo o no te lo mereces/ La vida es una cuesta abajo por la nieve con esquíes en los pies/ sin haber aprendido a esquiar.
lunes, enero 21, 2008
El almagato en el cactus
Tranquilamente tomaba el sol y esperaba. No sabía el qué ni tampoco le preocupaba demasiado, esperaba y eso era suficiente. Y no es que anhelará un cambio, insatisfecho de una situación que podría ser incomoda vista desde fuera. Se llenaba de espinas, pero le daba igual, ese era su sitio ahora y allí debía estar. Esperar se convertía en un verbo activo y de pleno sentido en esa tarde soleada. Después de un rato ya casi ni sentía la sensación punzante, protagonista adecuado de una canción de los Smiths. A todo se acostumbra uno, pensaba, no sin razón, no sin razones para querer marcharse. Este es mi sitio, volvio a pensar. Y ahí se quedó hasta bien entrada la tarde.
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7 comentarios:
La está mirando. Ella, la gatita recelosa del gato vigilante, pasea como cada tarde, al caer las siete, bajo la ventana de los cactus. " Será tonto este gato ", piensa siempre, al verle entre las macetas, cavilando en qué momento reaccionará y se decidirá a maullarle por las mañanas, después de cada noche. En el patio hay un par de baldosas que llevan el nombre de los dos, firmado tras el primer ronroneo cómplice, tras aquel primer contacto gatuno. Dicen que el amor tiene aristas, y que ellas son las que nos mantienen vivos. Eso piensa el gato, aferrado a la espina del cactus, padeciendo sin sentido para que la felicidad pueda ser mayor cuando salte del alféizar. Manías de gato enamorado, supongo.
...Esta pensando como conseguir el atun que hay debajo de la maceta...
Y en su mundo ensimismado, es cierto que ahora no hay dolor ni daño, más que el dejado por un pasado intenso, todavía no olvidado. No espera a nada, anhela aquello un día suyo, sin percatarse de que el mundo que hoy lo contempla oye su ronroneo calmo e indiferente, alto y claro. Y una tarde levantará cabeza para darse cuenta que, más allá de las espinas, brilla el sol.
ya lo sabe, solo esta remoloneando.
Primero la necesidad de escapar como fuera; despues del imposible la costumbre, y mezclando todo quizas algun día
tu, gato remolino, a mi lo que me parece es que te esta gustando mucho este Lophophora williamsii.
remolonea menos y rema mas.
tq
pobre gato, poniéndole todos esos pensamientos tristes y nostálgicos... sino está triste, está descansando. esas espinas seguro no le están molestando y al sol se está muy bien!
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