La mascara debe ser utilizada no
como un escudo.
La hoja sobre la que flota tu
mirada,
se convierte en la hiedra de mi
alma
y sorprende en el recorrido,
pues pareciera que conoce
los rincones ocultos.
Musa de las estrellas,
o de todas las cosas que me pasan,
cuerpo humano inventado para ver
pasar el tiempo,
enamórame con el perdón
de las cosas que nunca se dijeron,
destello suficiente para alumbrar
un barrio entero,
el humo que sale de tu boca se
coció a fuego lento.
Cortina constante que se enreda
en el aguijón del erizo
que recorre de noche los tejados.
Carisma que roza
la confianza y vaga
tranquila en la boca.
Sabana opaca
que se cubre de luciérnagas,
encadenadas al cielo que las mira
y se enrojece de orgullo con la
visita.
Musa muchacha,
acaso no recuerdas
que dejaste guardada la médula
debajo del árbol en el que,
encaramada,
duermes cada noche.
Musa muchacha,
creías escuchar una sirena mientras
cantabas,
y una sirena escuchaste.

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