I.
No me quites la carne,
no me quites el palo,
no me quites la correa
que ya me la quito yo,
de hecho, ya me la he quitado.
Y me la quito como me quito algo que no necesito,
que me aleja de lo que soy y lo que somos:
humanos.
II.
Hubo agua donde ahora hay sed,
hubo sufrimiento donde ahora sigue habiéndolo,
hubo algo que no nos explicaron correctamente,
hubo algo que no nos explicaron,
hubo un señor que quiso decirnos como se hacían las cosas,
sin saber hacerlas el mismo.
Hubo un señor,
hubo un señor
o una señora,
que escupió donde yo besaba para enterrar mi sensibilidad,
y termino creciendo mas fuerte,
y termino por hacer sombra a las razones,
y me explico como eran las cosas,
y abrí los ojos.
Eufemismo
eu-fe-en-mi-mismo
como buen producto de la naturaleza,
como el que sostiene la bóveda celeste durante siglos y
siglos.
Espera!
Tranquilo,
ya la cojo yo!
lo entiendes?
lo entiendes?
ya la cojo yo!
No quiero que nadie sujete la bóveda celeste por mi,
no quiero que nadie extienda su puño por mi,
no quiero que nadie se ponga delante de una excavadora por
mi,
y ella lo hizo, -Rachel Corrie lo hizo- y ahora esta
enterrada,
y sería hermoso que pudiese florecer en nosotros.
Ella
no quería que estuvieras,
ella hizo lo que debía hacer y ahora,
esta muerta si,
pero .
Y ahora ?
Alguien tiene que hacer algo,
vas ?
vamos a seguir viviendo nuestras miserables vidas?
vas a seguir pensando que es agua lo que cae?
No estoy diciendo que te inmoles,
o que cojas un arma,
no te estoy diciendo que escribas un poema, –hazlo si
quieres.
Te digo,
y mal digo,
que levantes la cabeza
y mires a tu alrededor.
Te digo que defiendas y sostengas un mundo bueno,
donde no digo Diego donde dije digo,
donde soy un buen árbol,
donde unos comen mas que otros pero todos comemos.
Un mundo que estimule desde la educación las sensibilidades
y la naturaleza de las personas,
que no nos convierta en esclavos y robots.
No puedes,
no podemos
parar la rueda,
nadie puede,
ni siquiera Superman,
o Dios,
o quien quiera que sea la deidad mas poderosa de todo lo que
existe,
no pueden parar la rueda.
Pero,
no quiero que pare,
no quiero bajarme,
seguiré empujando
para que sea mejor,
mejor para todos:
mas equilibrada,
menos opresiva,
mas abierta y curiosa,
seguiré,
seguiremos empujando,
pero
baja el látigo
deja de golpearme, aristócrata retrogrado,
hipócrita farsante de las mil lunas,
que vives una vida de mentira porque así te lo han enseñado.
Me das lastima
pero tu pie me aplasta
y estoy harto.
Hay un clic
una pulsión
un latido mas fuerte que te preocupa y te sacude
un escalofrío hasta las plantas
una lluvia que ya ni importa que moje,
ya no puedo estar mas calado
xa non podo mais estar calado
debo decir ó que penso e para iso
debo informarme
e para iso
debo pensar que é o importante
Lo es,
es un pequeño paso.
Todos los que sientan o piensen con los colores del cielo
que salten al mismo tiempo,
y el mundo se habrá salvado.
Es un pequeño paso,
una responsabilidad o
la forma en la que deberías tomarte las cosas a partir de
ahora.
Me siento engañado
no le encuentro sentido a esta fiesta
no puedo creer que te hayas acostumbrado a ella.
III.
El niño abre los ojos,
sigue en la cueva,
en el interior,
mas profundo,
pero en la cueva.
Está seguro de este era el lugar,
por eso esta aquí,
en este lugar
y en este momento.
El resto de cosas que podían haber sucedido,
las quema y entierra sus cenizas,
destruye todos los clones y los mundo paralelos,
y vomita encima del retorno sempiterno
que mejora en cada nueva capa de color.
Y una mierda!!
Estas aquí y ahora,
piensa el niño,
pues el alfiler es tan importante como el pajar entero,
y el canguro no salta si su bolsa esta vacía.
No saltaré mas
si no saltáis conmigo,
o mejor,
seguiré saltando hasta que no os quede mas remedio.
Un pequeño salto,
un pequeño paso
o uno grande si el precipicio es profundo.
“No quiero caerme”
Y no lo harás.
No si yo te sujeto,
no si el me sujeta,
no si nosotros os sujetamos,
no si vosotros nos sujetáis
no si ellos caen después de que hayamos saltado
y dejemos de sostener el alimento que les mantiene vivos:
el miedo,
el miedo al cambio,
el miedo a lo que nadie había dicho o escrito antes,
el miedo a que sea peor.
No lo será,
lo prometo,
y que me muera aquí mismo si lo será,
y moriré si hace falta
pues nadie podrá morir por mi.
Morirías por mi?
morirías por mi?
Ya estoy muriendo,
pues debo hacerlo para nacer de nuevo
y poder ser el que realmente quiero:
el que tiende la mano y dice hola y adiós,
el que responde cuando debe,
el que vive la vida consciente de ella y de su suerte al
poder vivirla así,
cada día,
como el ultimo o el primero,
cada día distinto
o siempre igual si lo prefieres,
pero sabiendo que estamos vivos
y coleando,
y protestando
por lo que es nuestro.
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